miércoles, 5 de agosto de 2020

El graffiti : La irreverencia y los vestigios de subcultura punk en el arte urbano contemporáneo.






 

No es simplemente el derecho a lo que ya tenemos a está en la ciudad, sino el derecho a transformar la ciudad en algo radicalmente distinto”.

David Harvey (antropólogo británico)


El arte urbano le ha otorgado sentidos estético a los espacios y sentido políticos a los jóvenes que encuentran en él una forma de expresión. Está claro, que el arte urbano no es una actividad exclusivamente juvenil, no obstante, estos son los mayores productores y/o consumidores de este tipo de prácticas, que con el mensaje y el desparpajo indicado cala profundamente en la población más joven. Dentro de las prácticas más usuales podemos destacar en el arte callejero provienen de aquel movimiento punk que revolucionó el diseño, de tal manera que su influencia todavía se siente hoy en día en las calles de las distintas ciudades: el post graffiti, el esténcil, las calcomanías, los fanzine, etc.




 Entendamos que el arte urbano no sólo es una práctica artística, sino, también, una actitud y una actividad por medio de la cual se configuran nuevos significantes sobre la situación presente donde el artivismo derivado del situacionismo se ha basado en la recuperación de la acción artística con fines de inmediata intervención social y política. En este sentido, los supuestos instituidos en la relación  arte, ciudad y  política son re-significados gracias al tribalismo y potencial creativo de los artistas callejeros.  Muy  a pesar de que las ciencias sociales han abordado desde distintos enfoques teóricos y metodológicos la cuestión juvenil, son escasas las investigaciones que trazan redes entre juventud, política y cultura. Reflejando por ejemplo la conciencia de una contracultura preñada por el tribalismo, que es la primera fuente de identidad y certidumbre de individuo a grupo en las diferentes manifestaciones: creencias, tradiciones, lenguaje, arte, cultura que provienen de las pequeñas comunidades denominadas tribus que reafirman el sentido de pertenencia y permite la autorrealización individual a través del colectivo; en otras palabras, otorga sentido al mundo desde una perspectiva de alcance inmediato.

 



El Street art convierte las calles de las grandes ciudades en exposiciones de arte al aire libre, produciendo un impacto socio-cultural que permite una comunicación más universal, pues las personas que nunca antes habían pisado un museo quedan absorbidas por esta macro-producción artística” (Louis Bou, 2005:11). En nuestras ciudades hallamos un arte anónimo, efímero, colectivo, dinámico, que invade espacios y esferas de actividad tradicionalmente reservadas a la omisión expresiva (espacios urbanos, medios y lugares de transición y transporte, no lugares o lugares que han perdido su sentido (Marc Augé, 2009). 

El arte urbano incorpora muchos aspectos del movimiento punk, desde el simbolismo punk en carteles y volantes usado por las bandas underground hasta la explosión de fanzines y copy art la cultura Xerox de los 60, pasando por el arte de Crass, de Johan Kugelberg, William Gibson, Jamie Reid, John Holmstrom, por lo que es común ver en los artistas callejeros contemporáneo como Blek le Rat, Jef Aerosol, Banksy o Mr Brainwash que si declararse abiertamente discípulos de la subcultura punk, sus enfoques reaccionarios y las narrativas visuales de sus intervenciones definitivamente ilustra una postura política antisistema. Muchos de sus intervenciones en su simplicidad las acercan a la ética DIY de esa era punk que inspiró un movimiento en las artes gráficas y el diseño. 

En el caso de Banksy hizo uso de la frase «No future», lema bastante común en algunos movimientos vanguardistas del siglo XX y en la subcultura Punk. Entre los artistas urbanos que trabajan con acciones más apegadas la subcultura punk encontramos al proscritos colectivo de origen ruso Voína.

 



El arte urbano se hizo artivista gracias a artistas como Jenny Holzer, Swoon, Guerrilla girls, Group material, Shepard Fairey, Barbara Kruger, Above, Blu, Michel Aaron Phillips, Escif para nombrar algunos artistas quienes han capturado una formas simpática y contemporáneas de concebir la acción política, a pesar de la apatía y ese nihilismo con la cual los jóvenes contemplan los asuntos políticos ha sido aceptado. El distanciamiento entre la juventud y la política es mutuo, ni los jóvenes militan en partidos u organizaciones políticas, ni estos partidos se han preocupado en hacerse atractivos o administrar favorablemente los intereses de la joven ciudadanía, solo esperan a que los jovenes se hagan adultos, esto alimenta el evidente el desinterés de los jóvenes con respecto a la política institucional. El punk es una manifestación que se deleita con el disgusto frente al sistema económico, político, social y cultural, se convierte en una forma de entender el mundo y de enfrentarse al contexto sociopolítico y los convencionalismos, como lo hace gran parte del arte contemporáneo, de marcado espíritu crítico y cuestionador como el arte social o el arte político, lo que nos ha traidor a lo que hoy conocemos como artivismo.

 


El punk es una actitud que se rebela entre 1975 y 1978 en Londres y otras ciudades europeas pasando a una Nueva York decadente, con serios problemas de narcotráfico, segregación, criminalidad y económicos, por lo tanto social, y sobre esto se edifica el movimiento Punk como una expresión de rechazo total al sistema establecido. Recoge el lema «No future» de movimientos anteriores como el situacionismo y el dadaísmo pero, a diferencia de ellos, Punk emerge en medio de la cultura de masas, lo que provoca que trascienda más allá de los setenta, del contexto anglosajón expandiéndose al contexto latinoamericano de la escena musical.

 


En 1973 es cuando entra en escena el CBGB’s OMFUG mítico club fundado por Hilly Kristal que le da una oportunidad a Punk rock y New wave, en el 315 de Bowery, entre la 1ra y 2da calle del Lower East Side de Manhattan, Nueva York. El CBGB se localizaba en una zona concurrida por indeseables, ex carcelarios, veteranos de guerra o drogadictos esta escena que generalmente se replicaba en las calles de los barrios más marginales y segregado de la ciudad de Nueva York. Esta atmósfera le dio pies al arte callejero a que se revelar su  irreverencia como Punk con su actitud de negación, oposición y destrucción; del «hazlo tú mismo»; la alusión al miedo y el terror a una sociedad que aliena y condena a los individuos; esa misma alienación que provoca estados psicóticos; la valorización de lo que se sale de la norma establecidas; el nihilismo; la crítica al sistema económico corrompido y al anarquismo o la reivindicación de la propia libertad política, sexual, de culto y moral como lugar de batalla.

Lamentablemente, por problemas económicos el club tuvo que cerró en 2006. Este espacio donde la cultura subterránea musical y el art punk mostraría el desarrollo de un lenguaje visual del estilo callejero que normaliza la cultura juvenil de todo el mundo, como género musical que parte del movimiento punk, muchos Club de este estilo comienzan a proliferar en todas las ciudades del mundo, donde es común los usos de elementos como el ruido, la tipografía de recortes, el anti diseño y el feísmo o con la inclusión de referencias explícitas a grupos musicales La gran mayoría de los artistas art punk toman influencias de gente como Iggy Pop, Patti Smith, The Ramones, Sex Pistols o el Blondie de Deborah Harris que de ser la reina de la cultura sumergida de N.Y pasó a ser una especie de "socialite" de los años 80's y su agrupación del Punk pasó a apoyar la subcultura neoyorkina del graffiti y rap como se evidenció con la canción "Rapture" el cual fue uno de los primeros videos en emitirse en la recién estrenada MTV y, efectivamente, el primer rap de la cadena. Blondie uno de los principales exponente del Punk introdujeron el rap como género a través de la cultura Pop a una audiencia mayor, lo que hoy conocemos como 'mainstream', dándolo a conocer al gran público. . 

 



La mayoría de las expresiones gráficas y musicales que provienen de la subcultura punk, no se fundamentan ni abarcan un tema en particular, más bien recurren a varias temáticas, contrastadas con la evolución del pensamiento de la segunda mitad de siglo XX, de la misma manera, el arte urbano evoluciona y se revisa el ombligo ante las distintas crisis sociales y políticas de siglo XX, donde el inconformismo, la negación y la provocación de este arte callejero derivado de la cultura punk toma cuerpo, por lo que fue catalogado y sigue siendo catalogado como vandalismo. En los años 60's, ya el graffiti era percibido como algo ilegal, una acción hecha por vándalos que no respetaban las más elementales normas de urbanidad. Por supuesto, las persecuciones y represiones de aquel entonces, no se hicieron esperar. Con la evolución estética y artística del graffiti, el concepto negativo que cargaba consigo ha cambiado parcialmente pero no se ha erradicado.

 


Durante los años 90 los jóvenes artistas se preocuparon por conciliar el lenguaje artístico académico y el popular, todo como consecuencia, que en los 80's los jovenes que no se identificaba con el Punk pero si con el arte callejero, crearan un estilo más cosmético pero propio el Wild style, que con mejores diseños y uso del color, fue la unión entre el graffiti art, la estética en la indumentaria del movimiento rap/hip hop neoyorkinos y las técnicas artísticas aprendidas en la academia, esto le hizo ganar muchos adeptos dentro de los jóvenes de color y latino que mas que ser rebeldes, solo deseaban formar parte de algo, sobre todo, en los barrios mas deprimido. No obstante, las ciudades mantienen normas anti-graffiti, donde las distintas normativas que rigen los espacios públicos, siguen en contra del arte urbano que es efímero por excelencia, puesto que se consume en el momento de su realización. Es un fenómeno transitorio y esporádico, que irrumpe en lugares inesperados y carga con la incertidumbre de ser borrado en cualquier momento.

El arte urbano establece donde los habitantes culturalmente no se sienten parte o no tienen acceso a los museos ni a las galerías de arte, para construir puentes entre la cultura y la cotidianidad de los vecindarios populares; es un arte descentralizado, que intenta intervenir los muros de periferias y de toda la ciudad; pero al ser un arte ambicioso pretende transformar la ciudad, dar una imagen diferente a los sectores peligrosos, abandonados, marginales: los callejones, las zonas de tolerancia, las ruinas de los edificios. “Hay lugares donde efectivamente hay abandono, tú lo percibes… y no sólo abandono físico, sino que ese abandono social e institucional.



 

Una intervención de arte urbano pretende expresar un concepto según el artista. No se trata únicamente de la frase explícita o la consigna política que contenían los graffitis en los años 60's y 70's. Con el paso del tiempo, está actividad fue evolucionando, nutriéndose y dotándose de estilo artísticos diferentes, también a perfeccionando sus técnicas por lo cual, podemos encontrar en la actualidad una variedad de graffitis que van desde el anodino y rústico mensaje en las puertas de los baños públicos, hasta los más elaborados murales en las fachadas de un edificio y la relación con las instituciones públicas se han enriquecido. La función política de graffiti también ha variado con el pasar de los años, mientras, que los graffiti de los años 60's aludían rechazo al sistema y a intereses principalmente macro políticos, los graffiti de los años 90 se caracterizaban principalmente por aludir a temas micro políticos, estos últimos son más bien imágenes que aluden a la cotidianidad de los entes sociales que los producen, aunque no por ello dejan de ser políticos en un sentido más amplio del término.

El arte urbano también es diversidad, no hay un único relato, no hay una única técnica, ni una única manera de abordar el arte”. En definitiva para comprender el fenómeno debemos escudriñar el surgimiento del arte político y rupturista en los antecedentes de nuestra época. El artivismo tiene sus raíces en las vanguardias artísticas del comienzo del siglo XX (dada, futurismo, surrealismo). Como en el caso del graffiti neoyorquino donde la cultura sumergida del punk influyó también en la actitud de artistas urbanos; por cuanto su interés es la transformación estética del espacio público, e inclusive, la aceptación de sus obras dentro de los campos de producción artística.


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