miércoles, 29 de mayo de 2019

Cerrado hasta nuevo aviso, la masificación de turismo.



                                                    Instalación de Banksy en Venecia.


Hace tiempo que las ciudades más emblemáticas de planeta han tomado conciencia sobre el deterioro que trae consigo el turismo masivo, lo que ha pasado a llamarse turistización, ciudades como Nueva York, París o Barcelona donde con un poco de disimulo esta turistización ha sido implacable con los residentes, que observan impotentes como se instalan en su barrio docena de pequeños hoteles y cientos de apartamentos turísticos encareciendo con ello todos los servicios, pero esta turistización también le pasa factura a los mismos turistas que no pueden escaparse de las zonas de especulación al turismo.






El lunes 27 de mayo el Museo del Louvre cerró excepcionalmente por conflicto laboral, todo esto se debe a que el personal se vio sobrepasado por el público asistente que ha aumentado más de un 20 % desde 2009. El personal de este célebre museo para tal fin se acogió a lo que el código laboral francés llama "derecho de retirada", es decir, que el personal puede ausentarse de su puesto sin informar al empleador si considera que no se dan las condiciones para ejercer de manera segura.






Lo curioso de esta situación y lo que motiva a este blog escribir algo sobre este fenómeno que el 26 de mayo en Santiago de Chile se cobró la vida por inhalación de gas de una familia de turistas brasileños que alquilaron un apartamento a través de la plataforma Airbnb que no estaba apto para ser habitado. Y es por estas nuevas ofertas de alojamientos turísticos en zonas residenciales que la masificación del turismo ha traído serias incomodidades para los residentes de la ciudad de Barcelona, quienes constantemente, se han movilizado para denunciar este hecho como una seria irregularidad que depreda y socava la urbanidad de los distintos barrios, pero mientras esto pasa en la ciudad condal, la industria turística francesa se felicita por el aumento del turismo que recibe la ciudad luz, que en 2018 superó los 10 millones de personas.







En el marco de la 58a Bienal de Venecia, concretamente, el miércoles 22 de mayo el artista urbano Banksy hizo acto de presencia con una instalación, desde luego, sin autorización. Esta vez, su anónima presencia fue para denunciar la masificación del turismo en Venecia. Problema que tampoco es nuevo para esta ciudad, es por ello, que este año introducirá una nueva tasa de entrada para las estancias sin pernoctación, todo ante la cada vez más cercana probabilidad, de que esta histórica ciudad de los canales convertida en parque temático acabe muriendo por el claro daño ambiental y social que provoca la masificación de turismo.






La instalación realizada por Banksy titulada ‘Venice in Oil’, es un puesto callejero de arte que colocó en la icónica Piazza San Marcos donde se ve un conjunto de lienzos que representan uno de los miles de cruceros que pasan cada año por la ciudad italiana. Los lienzos en su conjunto muestran la imagen única de un crucero que pasa por el gran canal de Venecia con un fondo donde se apreciar el Puente de los Suspiros y el campanario de la Basílica de San Marcos. Esta instalación fue registrada en un video que Banksy posteo en su propio Instagram donde se aprecia el puesto callejero donde una persona sentada en una silla y leyendo un periódico se encarga descuidadamente de vender cuadros, mientras, la gente se pasan a ver el puesto de arte, hasta que finalmente un policía se acerca al misterioso hombre para ayudarlo a trasladar su pequeño tarantín a otra parte.






Ante de esta instalación y posterior video, apareció en uno de los canales un stencil con el dibujo de un niño migrante vestido con un chaleco salvavidas que sostiene en lo alto de su mano un especie de antorcha con destello de color rosa neón. este stencil también esta registrado en el instagram de Banksy lo que indica que tiene su autoría.  






Finalmente, desconocemos si la decisión del sindicato Sud Culture Solidaires de denunciar la degradación sin precedentes de las condiciones de la visita a espacios culturales, así como las del trabajo de los empleados de la cultura ante el incremento del público y el cierre de Louvre se encuentren motivada o tenga algo que ver con la denuncia hecha una semana antes por el artista Banksy. Lo cierto es, que un centenar de trabajadores se manifestaron frente al Ministerio de Cultura francés, no muy lejos del Louvre, para solicitar mejores condiciones de trabajo, más personal para el museo y desde luego, más respeto por parte de un público que no deja de crecer en los distintos espacios culturales de la ciudad. Esta claro, que cualquier solución que se tome, tendrá que pasar por asumir algunas limitaciones y la exigencia de medidas responsables por parte de la rentable industria del turismo. No es descabellado afirmar que gracias a la masificación del turismo una epidemia local se convierta en una pandemía de proporción universal.

lunes, 27 de mayo de 2019

Jean Michel Basquiat, "SAMO © IS DEAD".



Quería ser una estrella, no una mascota de la galería.
Jean-Michel Basquiat.







No cabe ninguna duda, en afirmar que Jean Michel Basquiat fue uno de los artistas plástico venido del arte urbano más exitosos de finales del siglo pasado. Un artista consentido y auto-coronado con una corona de tres picos. No obstante, en una década donde el movimiento grafitero era una subculturas urbanas alimentada por la música, el color, los movimientos sociales y por una alta dosis de individualidades que pugnaban por su reconocimiento, nos preguntamos si Basquiat formó parte de este movimiento o sencillamente se subscribió a este movimiento con la intención última de acceder al mundo comercial impuesto por las galerías, sin un final feliz.






Está claro, que el mundo del arte en el Nueva York de los 80 fue bastante maniqueísta, allí encontramos a un Andy Warhol quien apadrinó a Basquiat, tan genio como monstruo, se creía tener derecho a todo y a interpretarse a sí mismo, en su preocupación por alimentar su leyenda. Ambos, eran seres descreídos y desenfadados que cohabitaban dentro de mundo del arte en una especie de equilibrismo, entre la aceptación y el éxito. Ambos eran seres disconformes y filosos porque ellos mismos eran parte de sus propias obras. La actitud de Basquiat, era la actitud asumida por muchos artistas que eran parte de su propio performance post modernista, donde los sentimientos y las emociones humanas eran exhibidos: más inclementes, más tiernos, más cursis, más solidarios, a ratos fieles a sus propios errores y a ratos burlándose socarronamente de su propia bohemia, en definitiva, había público para ello.






Nacido en 22 de diciembre de 1960 en Brooklyn, Nueva York. El comienzo de Basquiat en el mundo del graffitis se establece en 1977, cuando comienza a realizar intervenciones con Al Díaz quien previamente se había empapado del movimiento grafitero de Nueva York. Los muros de Lower Manhattan, Soho o el East Village abarrotados de graffitis reivindicativos, también eran los muros de galerías de arte, de yuppies y los elitista, por lo tanto, eran espacios dignos de ser marcados por tags y graffitis con el anagrama SAMO©, que significa "SAMe Old shit" (la misma vieja mierda). SAMO era una especie de movimiento anónimo de crítica social con un antojo a un culto con carga poética, filosófica y satírica, que tenían la única voluntad de afirmar una identidad o dar testimonio de existencia, inquietud y frustración, por lo que cada escrito era una protesta y una oposición a las estructuras sociales, religiosas, políticas y económicas de un sistema considerado infausto. Los graffitis contenían mensajes como "SAMO salva idiotas " o SAMO pone fin al lavado de cerebro religioso, la política de la nada y la falsa filosofía. 






El carácter y la vehemencia expresiva otorgada a SAMO fueron desarrollados por Basquiat junto a Díaz, pero también Shannon Dawson y Matt Kelly. En el caso concreto de Basquiat, este asumió la creación de un personaje llamado SAMO, como una religión falsa de un cómic hecho en la escuela secundaria, mientras, Díaz le aportaba esos pensamientos que le venían a la cabeza en su cotidianidad. Basquiat y Díaz fueron compañeros de estudio en la secundaria City As School, de donde Al Díaz se graduó en 1978, mientras, Basquiat lo abandonó, dejando a la vez la casa de su padre en Brooklyn para pasar un tiempo viviendo entre la calle y las casas de amigos en Manhattan, sobreviviendo gracias a la ventas de postales y camisetas que él mismo decoraba.







Basquiat comenzó a recorrer las calles de la gran manzana con los artistas Keith Haring, Kenny Scharf y John Sex realizando indiscriminadamente, intervenciones callejeras. Un artículo sobre el arte callejero referido a SAMO publicado en The Village Voice fue la señal de que el mundo del arte se interesaba en Basquiat, a pesar de esto, la transición del graffiti a la galería le llegaría a todos al mismo tiempo, por lo que Basquiat al igual que Kenny Scharf, quien motorizó ha mediado de los 70 lo que se llamó cultura Pop urbana al plasmar graffitis con personaje de las tiras cómicas de Hannah Barbera y el artista Post-Pop Keith Haring, pasaron a ser el objeto del deseo de muchos galeristas, todo gracias a que los artistas del graffiti fueron merecedores de un progresivo reconocimiento por parte de algunas galerías del Soho, como White Columns, Fun Gallery o Fashion Moda. Pero sería Basquiat, de todos los grafiteros que formaron parte del mundo galerístico quién cambió su estilo por completo al hacerlo. Ese despojamiento dejaba ver que el graffiti para este artista solo era el medio para un fin, por lo que en 1979 Basquiat le daba fin a su breve pasantía por el mundo del arte callejero, escribiendo en los muros del Soho: SAMO is dead.






En 1980, Basquiat realiza su primera exposición participando en el colectivo Times Square Show en el Bronx, momento en el cual decide abandonar cualquier actividad que no sea pintar, pero si bien, se alejaba del graffiti y las calles, muchas de sus pinturas y dibujos entre 1980 y 81 incluyen frases utilizadas originalmente por SAMO, incluso, fueron firmada como SAMO, lo que dejaba de manifiesto que sus primeras participaciones en el mundo galerístico vinieron de la mano de su experiencia callejera. En 1981 expone sus graffitis en la Documenta de Kassel y participa en la película New York Beat que fue lanzada como Downtown 81, donde caminaba por las calles del Lower East Side recreando gran parte de sus graffiti. Para 1983, la exposición Post-Graffiti, preparada por el galerista Sidney Janis presentada en la galería que lleva su nombre en la Calle 57 de Nueva York, cotejaron los trabajo de aquellos artistas llamados “artistas de gueto” con la participación de Basquiat, Haring, Scharf entre otros, también participa en la Bienal del Museo Whitney de Nueva York junto a artistas emergentes representantes del arte apropiacionista, neo expresionistas y grafiteros como Haring, algo que llevó a Basquiat de tan solo 23 años al éxito, por su habilidad de unir la cultura afro americana, la cultura pop y la música jazz como el lenguaje plástico de sus obras. El principio de los 80, aún revelaba que el arte de un genio emergente como Basquiat, su experiencia en la calle aún mantenía un papel no tan discreto como el tiempo que ocupó durante su vida dale un espacio a eso de ser una celebridad. Para el 10 de febrero de 1985, en el artículo de C. McGuigan, ‘New Art, New Money’ hecho a Basquiat rompe paradigmas por ser el primer artista plástico negro que aparece en la portada de la revista dominical de The New York Times y también rompe el estereotipo racial blanco que consideraba que los negros son buenos en el deporte, la danza y la música, pero no en las artes plásticas.








Basquiat quien se representaba con una corona de tres picos, era un artista de raíces haitianas y portorriqueñas curtido en las calles como poeta, músico, dibujante y pintor sin estudios académicos con un estilo neo expresionista que triunfaba en todas las exhibiciones donde se presentaba. Un artista al cual galeristas, curadores, coleccionista y entendidos  asociaban como una invocación a De Kooning, Robert Rauschenberg, al Art Brut de Jean Dubuffet y por las caligrafías a Cy Twombly, mientras otros sencillamente, definían el arrebatado grafismo y las entonaciones expresivamente gestual de Basquiat como una deriva de un graffiti que fue adquiriendo más cualidades plásticas y expresivas a medida que se alejaba de los muros y se aproximaba al lienzo. No obstante, para Basquiat cualquier superficie era buena para pintar y le daba igual que fuera lienzos, telas, cartones, refrigeradores o un traje de vestir. Como músico, Basquiat fundó grupo experimental GRAY (en alusión al libro Gray anatomy) junto al artista y actor Vincent Gallo, grupo que en los años 80 frecuentaba locales como CBGB y Mudd Club, donde tocaba el clarinete y el sintetizador, también produjo música rap y fue DJ en clubes de Manhattan. Basquiat también coronó su vida social, convirtiéndose en un celebrity habitual en locales y restaurantes de moda, fue pareja de ascendente reina del Pop Madonna y al igual que sus amigos Andy Warhol y Haring departía con Debbie Harry, Grace Jones, Fela Kuti, David Bowie entre muchos otros en la discoteca Studio 54.







El 12 de agosto de 1988, siendo el artista visual afroamericano más exitoso en la historia del arte, a la edad de 27 años, Basquiat muere por sobredosis de heroína. Otro bonito cadáver que engrosaba al funesto club de los 27. Basquiat tuvo una corta pero intensa carrera de asombros y gratitud, pero su fama solo tuvo correspondencia con su dependencia a las drogas y al final esa dependencia derrotó al campeón coronado que realizó más de 40 exposiciones personales y participó en alrededor de 100 exposiciones colectivas en todo el mundo, fue el artista afro mejor que mejor se cotizó en el mercado del arte, a nivel de artistas como Francis Bacon, Vincent Van Gogh y Pablo Picasso. La memoria de Basquiat, sus primeras pinturas, sobre todo, sus bocetos, dibujos y objetos se mantuvieron presente en el Same Old Gallery que fue una galería que funcionó en el edificio que Andy Warhol alquiló para que fuera usado por Basquiat como estudio y hogar por el resto de su vida. Lamentablemente, este cerró a finales 2018 para convertirse en una tienda de artículos para el hogar. Pero SAMO no moriría como anunció Basquiat, ni tampoco murió con Basquiat.  Al Díaz en 2016 comenzó a marcar nuevamente los muros de Nueva York con frases firmada con el anagrama SAMO ©. Estas intervenciones representó convenientemente el regreso de Al Díaz al mundo del arte, pero también, trajo de alguna manera la permanencia de ese artista callejero desafiante y tenaz llamado Jean Michel Basquiat. 





“soy lo más parecido a Picasso que verás en esta pinche vida”.

Jean-Michel Basquiat


Los trabajos de Díaz como el renacimiento de SAMO fueron exhibido en galerías y ferias de arte como Art Basel Miami, asimismo, este artista se ha destacado como conferencista para una variedad de espacios como el Museo de Brooklyn, la Educación de Christie, el Museo de la Ciudad de Nueva York, el Museo de Arte Moderno, la Biblioteca Pública de Nueva York, el London Barbican, Art Basel (Suiza) y NOLA Arts Festival.

jueves, 16 de mayo de 2019

La mirada provocadora de Oliviero Toscani.










No hay dudas que Oliviero Toscani es el enfant terrible de la publicidad, uno de los fotógrafos publicitarios más geniales y provocadores que existe, gracias a su gran talento la firma Benetton le contrató en 1982 hasta 2000, cuando le despidió luego de fotografiar a condenados a muerte, contratándole nuevamente a finales de 2017. Para esta firma italiana,Toscani creó una icónica campaña publicitaria, plagadas de controversiales fotografías donde se fusiono múltiples denuncias sociales, todo a través de imágenes simples y de sorprendente belleza. Las imágenes de Toscani contenían un estilo poderosamente estético a la vez de feroz, por ser relatos poblados de cosas o personajes que según el punto de visto de espectador se antojan conmovedores o insoportables, en todo caso, eran imágenes que no dejaban indiferente a nadie, imágenes que trastocaron nuestro paisaje visual urbano con personajes que variaban desde pacientes terminales de Sida, condenados a muerte, presos políticos, miembros del clero y personas de distintas orientaciones sexuales y grupos étnicos.








En el arte público, el uso de las vallas publicitarias no es algo nuevo. Muchos fueron los artivistas involucrados con el arte social en los años 70 que utilizaron las vallas como instrumento para la denuncia, entendiendo que estas fueron concebidas como un espacio mass media para la cultura de consumo y como la escenografía perfecta de un mundo posible, por lo tanto, lo eran también para la irreverencia, la política y el arte. Artistas como el Group Material, Félix González-Torres, Jenny Holzer, Guerrilla Girls, Jilly Balistic, Ludo o Ron English quien se unió varias veces al Billboard Liberation Front, que es un movimiento icónico fundado en San Francisco en 1977 y que tiene como fin la lucha contra el uso de vallas publicitarias como anuncios comerciales en lugar de un medio para la libre expresión pública, la protesta y la comunicación para los problemas sociales, fueron claros exponente del arte y la denuncia sobre vallas publicitarias. Asimismo, encontramos The Billboard Creative (TBC) que es una organización sin fines de lucro que cada año convierten temporalmente las vallas publicitarias de la ciudad de Los Ángeles en sitios públicos de arte, convocando para ello a artistas emergentes, brindando visibilidad y arte a una audiencia masiva.









Indiscutiblemente, la campaña realizada por Oliviero Toscani, supuso un giro de tuercas por ser promovida por la industria de la moda, la cual, abría los ojos para favorecer la denuncia social, demostrando que todo en este planeta es susceptible de enmienda, y que si bien, el mundo del fashion satisface su vertiente capitalista, también podía mostrar su lado más solidario y apoyar distintas causas con una aparente simplicidad narrativa que no velaba la complejidad y la crudeza de las situaciones, visualizando en el fondo más habitual de los espacios publicitarios de las ciudades la existencia de realidades severas y absurdas de nuestra humanidad.








Nacido en Milán (1942), Oliviero Toscani es un fotógrafo que se formó en Zúrich entre 1961 y 1965, que como el mismo afirma "es fotógrafo de moda, fotógrafo de arte, un fotógrafo publicitario, un reportero; un fotógrafo o simplemente un testigo de su tiempo". En definitiva, un artivista que a principio de los 80 contribuyó con el crecimiento estratosférico de la firma United Colors of Benetton, no sin polémica, debido que sus imágenes a menudo se encontraron con amenazas de censura, demandas y boicots.









Entre las campañas más destacables, encontramos la famosa fotografía de un enfermo de sida agonizando en una cama de hospital, que con el rostro sufrido de Cristo barroco está rodeado de familiares dolientes, la ropa ensangrentada de un combatiente de la guerra de los Balcanes o la provocadora imagen de una monja besando a un sacerdote, fotografiada para una campaña de 1992. Toscani utilizó el multiculturalismo prevalente en la época, con una línea editorial independiente de la marca de ropa. En 1993, Toscani creó Fabrica, un centro de investigación sobre el arte en la comunicación encargando su diseño al arquitecto japonés Tadao Ando. En 2007, causa controversia con unas fotografías para una campaña de la firma Nolita, en las cuales aparecía la modelo francesa Isabelle Caro, conocida por padecer anorexia. Las imágenes mostraban a Isabelle extremadamente delgada, desnuda, con los huesos de su cara y columna vertebral muy notorios bajo su piel y todo su cuerpo en general bastante afectado por este trastorno alimentario.









Además de su trabajo con Benetton, Oliviero Toscani ha diseñado campañas publicitarias para Esprit, Valentino, Chanel y Fiorucci, imágenes editoriales para revistas de moda como lo son Elle, Vogue y los primeros números de i-D, asimismo, la portada del álbum de Lou Reed. Las campañas de Toscani han ganado cuatro veces el premio León de oro en el Festival de Cannes, igualmente, ha recibido el UNESCO Grand Prix, y dos veces el premio Grand Prix d'Affichage. Además publicó libros como  ‘More than Fifty Years of Magnificent Failures’ y se mostrado en diversas exposiciones por más de 20 ciudades tales como Venecia, Sao Paulo, Milán, ciudad de México, Helsinki, Roma.








En el 2018, la campaña de Toscani para Benetton denominada "Nudicome", donde modelos femeninos y masculinos, de diferentes etnias, posan juntos, totalmente desnudos, abrazados unos a otros. Este es el último trabajo de este fotógrafo después de que regresara a la marca italiana en noviembre de 2017. Las imágenes se acompañada por un vídeos de 30 segundos y de tres minutos con una voz en off del fashion film ‘Nudicome’ que finaliza diciendo “Contra las guerras civiles, contra la mafia y contra la violencia urbana. Contra los conflictos feroces entre etnias, contra las guerras de religión y las guerras de identidad. Contra el terrorismo y contra toda forma de racismo resurgente. Contra todo ello está este alegre valor, el cántico de las criaturas que alcanza el cielo y hace al mundo más humilde”. Esta campaña hace uso de vallas, periódicos, revistas online y offline además de social media en los perfiles de Benetton.