las obras de Yayoi Kusama
que han enamorado a la ciudad París.
Este articulo sobre Yayoi Kusama, comienza con la anécdota del habitual viaje que realiza mi hijo y su esposa a la ciudad de Paris, cuando ambos se vieron sorprendidos por la enorme instalación de lunares en la fachada de Maison Louis Vouiton. Al mostrarme las imágenes de la edificación cubierta de coloridos lunares, al ver la figura sobresaliendo del tejado, no daba lugar a dudas, que aquella instalacion pertenecia al genio de Yayoi Kusama, quien ya había colaborado con la fundación de esta prestigiosa marca y ha transformado París en varias ocasiones con sus lunares, sus calabazas y sus instalaciones monumentales. En fin, la obras de esta artista forma parte de la colección de la Fundación Louis Vuitton. entre ella está Infinity Mirror Room, creada en 1965: una sala cubierta de espejos donde se repiten infinitamente formas blancas con lunares rojos. La obra no está expuesta de forma permanente, pero se presentó en París en 2019.
Yayoi Kusama, fue una encantadora artista que vestia icónicas pelucas de estilo bob en colores brillantes y mirada infinita, nacida en 1929 en Matsumoto, en la prefectura de Nagano (Japón), y residente en Tokio desde 1973, de niña creció rodeada de plantas en una familia propietaria de un vivero y una granja de semillas. Con tan solo 10 años, ya dibujaba y pintaba cuando experimentó sus primeras alucinaciones. Entre ellas, imaginaba el interior de su casa cubierto de motivos florales que, con el tiempo, la absorbieron por completo. Estos recuerdos de infancia constituyen la base de su mitología y la consiguiente agitación psíquica que junto a su disociación de la realidad, fueron elementos que han impulsado su arte desde entonces. En un proceso que ella describe como «autoterapia», repite compulsivamente motivos que se han convertido en su sello distintivo y que se aprecian claramente en las obras de esta exposición. Las Redes y Puntos Infinitos de la década de 1960 han evolucionado en sus piezas más recientes hasta convertirse en formas flotantes que sugieren estrellas, células y una abstracción total. A lo largo de su trayectoria, ha utilizado esta técnica para plasmar sus miedos y obsesiones.
En la década de 1950, Kusama siendo una joven artista emergente descubrió un libro con las obras de O'Keeffe en una librería de Matsumoto. Fascinada por la fuerza de sus pinturas abstractas, flores y paisajes del suroeste estadounidense, tomando la audaz decisión de escribirle una carta para pedirle consejo y enviarle algunas de sus acuarelas. A pesar de ser una de las figuras más importantes del modernismo americano, la artista Georgia O'Keeffe le respondió amablemente, aconsejándole viajar a Estados Unidos, mostrar su arte a todo el mundo y construir su propio camino. El aliento de O'Keeffe le dieron a Kusama el valor definitivo para armar sus maletas, coser billetes de dólares en su kimono para evadir restricciones de la época y mudarse a Nueva York donde paso muchas dificultades, fue menospreciada por las galerías y plagiadas impunemente por artistas destacados como Claes Oldenburg y Andy Warhol. No obstante, esta artista supo enamorar y cambia el rumbo de la historia del arte contemporáneo.
Yayoi
Kusama en París
En
el 2023, las obras de Yayoi cubrieron los Campos Elíseos, una calabaza amarilla
gigante se instaló en la plaza Vendôme y su propia imagen de 15 metros dominó
durante un tiempo la calle del Pont-Neuf. La ciudad de Paris amaba a esta
artista, en 2011 le realizaron una retrospectiva para celebrar el genio de esta
artista, en el Centro Pompidou contando con unas 150 obras que abarcaban más de
sesenta años de creación. Este museo conserva hoy varias de sus piezas, entre
ellas *My Flower Bed* de 1962 y *Macaroni Dress* de 1964.
Tristemente, Yayoi Kusama, la abuelita de pelucas de colores vibrantes, que alucinaba y reproducía patrones, ingresó Hospital Seiwa en esta institución médica de forma estrictamente voluntaria en marzo de 1977 para tratar sus problemas de salud mental, principalmente derivados de fuertes alucinaciones y episodios obsesivos que padecía desde su infancia.en estea institución encontró refugio y paz. Ha fallecido a los 97 años, según ha anunciado su estudio este jueves 27 de agosto. La artista japonesa falleció el 14 de agosto en un hospital de Tokio. No cabe dudas que esta artista es la figura más destacada del arte contemporáneo, también deja tras de sí varias imágenes que se han vuelto especialmente familiares para los parisinos en los últimos años.
Una de las obras más espectaculares data de 2019. Invitada por la FIAC a ocupar la plaza Vendôme, Kusama instaló allí «Life of the Pumpkin Recites, All About the Biggest Love for the People». Esa inmensa calabaza amarilla cubierta de lunares negros era entonces la escultura hinchable más grande jamás concebida por la artista. Instalada a pocos metros de la columna, debía permanecer visible una semana, pero finalmente se desmontó antes de lo previsto debido a los fuertes vientos.
En 2024, para Art Basel, otra calabaza, esta vez dorada, también se adueñó de las calles. Cuatro años después, su nueva colaboración con LouisVuitton da lugar, a principios de 2023, a varias instalaciones monumentales en el espacio publico que le da una nueva dimension a la obra de Kusama y la eclecticidad de las calles. En los Campos Elíseos, una Kusama gigante con el pelo rojo se asoma desde el tejado de la tienda, mientras que lunares multicolores cubren la fachada. semanas más tarde frente a La Samaritaine. Una estatua de 15 metros de altura que representaba a la artista, con un pincel en la mano, apareció frente a la sede de LouisVuitton en la calle Pont-Neuf, dando la impresión de que estaba pintando directamente los lunares de colores colocados en la fachada. La instalación muy fotografiada, también había suscitado un debate en París debido a su carácter publicitario.
Yayoi, gracias, por regalarnos el genio por tus obras, espero alzar mi vista al cielo para ver como repites patrones.

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