viernes, 16 de enero de 2026

 




Cultura Woke: el nuevo paradigma.


El Ministerio de la Verdad, una entidad de un estado totalitario ficticio, mostrado en la novela 1984 de George Orwell, la cual es institución cáustica que, en lugar de preservar la verdad, se dedica a reescribir la historia y manipular los medios para que se ajusten a la propaganda del Partido, manteniendo la falibilidad del Gran Hermano y controlando el presente mediante la falsificación del pasado, con lemas como "La guerra es paz" y "La ignorancia es fuerza", desde luego, esta novela escrita en el 1949 por un escritor que fue a España a cubrir la guerra civil que este país sufría. 1984 seria el preambulo de lo que estaba por venir, si le metemos monedas a la maquina del tiempo y saltamos a 1992 cuando se da origen al término de la "posverdad" acuñado por el dramaturgo Steve Tesich, frase quese popularizó globalmente alrededor de 2016 con primera presidencia de Trump, la cual describe un fenómeno donde la emoción y las creencias personales influyen más, que los hechos objetivos en la opinión pública, impulsado por la era digital, redes sociales y una creciente desconfianza en las fuentes tradicionales.

Pero para hondar en la historia del término la Posverdad, debemos destacar que el dramaturgo y novelista serbio-estadounidense Steve Tesich usó la palabra "post-truth" en un artículo de 1992 en la revista The Nation, reflexionando sobre la falta de honestidad en la política. Este concepto ganó relevancia masiva en 2016, cuando el Diccionario Oxford eligió a esta palabra como la palabra del año, impulsado por eventos políticos como la campaña del Brexit y las elecciones presidenciales de EE. UU.

Ahora debemos regresar a nuestro tiempo donde es importante resaltar a la cultura Woke, primero  debemos rescatar que Hegel, planteaba que "las ideas no crean la realidad, sino que la realidad misma es un proceso de desarrollo racional del Espíritu (Geist) que se manifiesta y se conoce a sí mismo a través de la historia y la dialéctica". y según David Mejía, profesor de Filosofía en CUNEF Universidad. Doctor por la Universidad de Columbia (Nueva York) profesor y columnista, nos indica que; "Una sociedad sana necesita espacios que estén despolitizados".

Ahora vayamos a los hecho, cada día más, resuena el movimiento woke en el mundo, entendemos que su génesis lo encontramos en julio de 2020, cuando se elaboró un manifiesto firmado por 150 escritores, profesores universitarios e intelectuales; que tuvo como consecuencia la cancelación pública masiva de personalidades de Hollywood o del mundo del arte como Anne Hathaway o J.K Rowlings, y este hecho, ha provocado que la Universidad de Austin (Texas, Estados Unidos), sienta sus bases movida por «la búsqueda intrépida de la verdad» como respuesta a la censura de los discursos de quienes no comulgan con la ideología de la cultura woke.

El significado literal de la palabra "woke", es el pasado de "wake", que significa despertar. Pero el término es mucho más complejo que la misma jerga, esta hacer ver con una posturas políticas alineada al humanismo. 

El uso de woke surgió dentro de la comunidad negra de Estados Unidos, originalmente, quería decir estar alerta a la injusticia racial. El término resurgió en la última década con el movimiento Black Lives Matter, que nació en rechazo a la brutalidad policial hacia personas afrodescendientes. El uso de este término, se difundió más allá de la comunidad negra y empezó a ser utilizado para significar algo más amplio, por tanto, usado como un arma arrojadiza contra lo que considera una sociedad racista.

En 2017, el diccionario Oxford agregó esta nueva acepción de "woke", definiéndolo como: "Estar consciente de temas sociales y políticos, en especial el racismo". "Esta palabra a menudo se usa con desaprobación por parte de personas que piensan que otras personas se molestan o se ofenden con demasiada facilidad por estos temas, o hablan demasiado sobre ellos de una manera que no cambia nada". Es decir, que mientras que para algunos ser "woke" es tener conciencia social y racial, y cuestionar los paradigmas y las normas opresoras impuestas históricamente por la sociedad, para otros describe a hipócritas que se creen moralmente superiores y quieren imponer sus ideas progresistas sobre el resto.

Los críticos de la cultura "woke" cuestionan la capacidad del activismo woke en dar lecciones morales,  sobre todo, los métodos coercitivos que utilizan algunos "policías de la palabra" -así los definen- contra quienes dicen cosas o cometen actos que ellos perciben como misóginos, machista, homofóbicos, fascistas, discriminatorios y/o racistas. 

En particular, ha generado mucho malestar el uso de un método conocido como la "cancelación": un boicot social y profesional, que suele realizarse a través de las redes sociales, contra individuos que actuaron o dijeron algo que para ellos es intolerable.

Los peligros de la "cultura de la cancelación" (y dónde está el límite), es que obvia las luchas sociales y sus contextos históricos por la inmediata cancelación, por ejemplo, cancelar el registro filosófico de Arthur Schopenhauer por considerar a este filósofo alemán, considerado uno de los más brillantes del siglo XIX por considerarlo misógino o el activismo contra de la exhibición de desnudos femeninos en los distintos museos del planeta.

las personas en general entienden que el "wokismo", se trata de una forma de protesta no violenta que permite empoderar a grupos históricamente marginalizados de la sociedad y corregir comportamientos, sobre todo, de los sectores más privilegiados, que hasta ahora eran parte del statu quo y persistían sin castigo ni cambio. Para los críticos de la corrección política es llevada al extremo, tanto, que atenta contra la libertad de expresión y los valores tradicionales de la sociedad que dejan de hacer uso de algunas palabras para no verse expuesta a ser estigmatizado por la política progresista.

El término "woke" se convirtió en sinónimo de políticas de izquierda o liberales que abogan por cosas como la equidad racial y social, el feminismo, el movimiento LGBT, el uso de pronombres de género neutro, el multiculturalismo, el uso de vacunas, el activismo ecológico, el derecho de los refugiados y el derecho a abortar. Lo que empezó como un choque cultural y de valores familiares se fue transformando en un enfrentamiento político. la "cultura de la cancelación" es usado como arma arrojadiza, en virtud, que esta cultura sienta las nuevas bases de las distintas sociedades europeas, donde se expulsan a la gente de sus trabajos, se le abres las puertas a otras religiones que socava la cultura exigiendo la sumisión total de cualquiera que no esté de acuerdo.

Este buenismo o aperturismo, condena rabiosamente el colonialismo como consecuencia de la cultura de la cancelación que ellos imponen a sus detractores, mientras, ellos permiten y favorecen el neocolonialismo islamico, teniedo como consecuencia que las autoridades descuiden el peligroso empoderamiento islamista sobre la cultura occidental, que aprovechan la masiva arribada de refugiados de Magreb y zona en conflicto en Oriente Medio. Este aperturismo han asaltado a barrios obreros de las distintas ciudades de Suecia y Belgica donde pudieron ocultarse los terroristas que masacraron a civiles desarmados en las calles de Paris en 2015. 

Estos correligionarios islamicos no suelen adaptarse a las sociedad que les acogen y suelen ser intolerantes con ciertas libertades, rechazando abiertamente la libertad y las luchas feministas de las mujeres europea, asimismo, la visualidad de los movimientos LGBT. Ese buenismo que nos lleva a ser bondadosos, tolerantes, justos y correctos con los colectivos vunerables como lo son los refugiados, llevo a la primera ministra alemana Angela Merkel por el temor de ser cancelada a solapar y minimizar los terribles incidentes en la noche de fin de año de 2015 en la ciudad de Colonia, donde se registraron 1.200 denuncias criminales, 500 de ellas por abuso sexual por parte de hombres de origen islámico (en su mayoria refugiados y/o solicitantes de asilo) contra mujeres alemanas.

Tristemente, el wokismo es la definición misma de totalitarismo por ver al otro no como un opositor político sino como un "enemigo". Te pueden perseguir por la calle. Te pueden tirar cosas. Puedes ser agredido físicamente, como le ocurrió al escritor disidente iraní Salman Rushdie, oel incidente de la chica ucraniana refugiada de la guerra en Ucrania, que perdió la vida en el asiento de un autobus a mano de un afroamericano; ¡Te pueden apuñalar en la maldita garganta si no le caes bien!, alertó recientemente en Fox News la comentarista política conservadora Tammy Bruce. Los progresistas inventan un nuevo monstruo debajo de la cama, en lugar de tratar de resolver problemas y mejorar la vida de las personas", como se justificó el asesinato de activista político Charlie Kirk catalogándolo de generador de odio.

La cultura Woke, también ha desarrollado nuevas formas de relacionarnos, con ello surgen nuevos paradigmas que afrontar, como se da el caso de, las personas que se perciben no binarias, quienes se identifican con un género que no es exclusivamente masculino ni femenino, trascendiendo el sistema tradicional de dos géneros. Las personas no binarias pueden sentirse una mezcla de ambos, ninguno, o tener una identidad de género fluida que cambia con el tiempo, esta identidad es independiente de su sexo asignado al nacer o su orientación sexual, estas personas son las mas activista y suelen formar parte de grupos que se manifiestan contra el patriarcado, el matriarcado y el lenguaje absolutista, teniendo como objetivo la reivindicación de legislación inclusiva, enfrentando violencia, discriminación y exclusión institucional en áreas como salud, educación y empleo, buscando identidad, visualidad y la libertad de autopercibirse y a vivir sin miedo. Cabe destacar que este es colectivo mas ridiculizado por la sociedad.

La cultura woke es la nueva religión de la izquierda, Como ejemplo citó la iniciativa para "desfinanciar a la policía por ser un organismo supremacista blanca y utilizar esos fondos para programas de ayuda comunitaria en pro de la comunidad afroamericana, una idea que surgió tras el asesinato de George Floyd en 2020 y que busca poner fin al problema del llamado "racismo sistémico en las fuerzas de seguridad". Aunque muchos demócratas, incluido el presidente Biden, se expresaron en contra de esta idea, algunos la apoyaron, llevando a varios candidatos republicanos a asociar a todo el partido con la propuesta, que es impopular entre gran parte de la población.

Lo más notable es el caso Disney este emporio fue acusado por algunos sectores conservadores de "hacer activismo woke" por cancelar al actor Johnny Depp de la exitosa secuela de Pirata del Caribe tras las acusaciones de abuso de su exesposa Amber Heard, cancelar de Star Wars es Gina Carano, quien interpretaba a Cara Dune en The Mandalorian en febrero de 2021 debido a una serie de publicaciones polémicas en redes sociales, incluyendo comentarios que comparaban la situación política en EE. UU y por elegir a una actriz negra para protagonizar la nueva versión, con actores de carne y hueso, del clásico "La sirenita", en el que el personaje animado de Ariel (basado en el cuento de hadas de Hans Christian Andersen) aparece como una sirena de piel blanca y ojos azules (en ambas versiones es pelirroja).

Por el contrario, la elección de una actriz de piel oscura fue aplaudida por muchas voces que no solo se sintieron representadas, sino que además consideran que, dado que las sirenas son personajes mitológicos, pueden ser de cualquier color de piel.

Artistas visuales asociados a la cultura "woke" (conciencia social, justicia racial y de género) incluyen a figuras que abordan temas de identidad, raza y política a través de medios diversos, aunque el concepto es amplio y evolutivo; Kara Walker, Kehinde Wiley, Banksy, Shepard Fairey, Ai Weiwei son ejemplos globales, mientras que en Latinoamérica destacan creadores como Camilo Matiz, que usan el arte para cuestionar estructuras de poder y dar voz a lo marginado, enfocándose en la representación y la crítica social en sus obras.

La construcción narrativa que da sentido a los conflictos actuales que nos retrotrae al Gran Hermano de la novela 1984. por supuestos, la contradiciones y narrativas liberticida, son la hoja de ruta de los gobiernos de izquierda latinoamericanos los cuales han incorporado a la cultura Woke como un relato parte del estado, donde hacen uso de narrativas emocionales y simplificadas (relatos) omitiendo luchas históricas y conflictos superados para manipular los hechos objetivos (la verdad), para con ello, moldear la percepción pública, movilizar apoyos y desacreditar adversarios. 

La cultura Woke para medrar con el poder politico y establecer un nuevo orden, suele mantener una ideologia que cabalgar en contradiciones.